traumatología infantil

Principal

Para pacientes Para Médicos Contacta

Última actualización: febrero de 2004  

 
 

La cirugía ortopédica pediátrica

Los problemas ortopédicos, es decir, del aparato locomotor o sistema músculo-esquelético, constituyen un 25% de los trastornos característicos de los niños.

Muchas de les pretendidas alteraciones ortopédicas han de ser consideradas como variantes de la normalidad, a veces llamadas deformidades “fisiológicas”, y no se corresponden con verdaderas enfermedades ni malformaciones. A menudo, durante el crecimiento del niño, estas deformidades aparentes tienden espontáneamente a la corrección. Un ejemplo de esto serían las rodillas varas (piernas en arco). Por el contrario, otras deformidades progresarán durante la infancia y la adolescencia y la incapacidad funcional al final del crecimiento puede ser importante. El tratamiento en estos casos debe ser lo más precoz posible para ser eficaz. De aquí la importancia, por ejemplo, de un diagnóstico precoz de la escoliosis.

Todavía, un tercer grupo de problemas ortopédicos, más allá de la significación que comporta la propia alteración músculo-esquelética, tiene interés por el conocimiento de enfermedades que pueden asociarse. Por ejemplo, algunas sindactilias de los dedos de la mano se asocian con malformaciones de corazón.

Ante problemas ortopédicos de niños, el médico tendrá que establecer un diagnóstico correcto, y muchas veces aconsejar simplemente una actitud de observación, esperando una resolución espontánea o la ausencia de repercusión funcional en la edad adulta. Cuando se requieran más estudios diagnósticos o un tratamiento específico, convendrá derivar el niño a un cirujano ortopédico pediátrico.

El valor de los métodos de diagnóstico por la imagen (radiología, ecografía, tomografía axial, resonancia magnética, gammagrafía ...) depende de múltiples factores, incluyendo las características individuales del paciente, la interpretación del médico y las variables del entorno en que se ha realizado la prueba. Por ello, a pesar de ser útiles y seguras, no pueden ser consideradas infalibles ni exactas y a menudo requieren la evaluación por un médico experto en este tipo de afecciones.

Antes de tratar las deformidades ortopédicas debemos considerar el niño en todo su conjunto. Las limitaciones de las actividades físicas de algunos aparatos a menudo perjudican la actividad del niño en el juego. El médico tan solo  recomendará tratamientos necesarios y efectivos y evitará todas aquellas medidas tradicionales que no han demostrado ningún beneficio para el paciente como pueden ser las llamadas "botas ortopédicas" o las férulas "en sirena". No tienen ninguna justificación las recomendaciones de tratamientos ineficaces sólo porque los padres vean que "hacemos algo". Hoy en día, afortunadamente, los padres acostumbran a comprender bien las explicaciones de los médicos, si el diagnóstico es preciso y se asegura un seguimiento periódico.